domingo, 20 de julio de 2008

Petra


Petra es un importante enclave arqueológico en Jordania, y la capital del antiguo reino nabateo. El nombre de Petra significa piedra en griego.

El sitio de Petra se localiza en un valle angosto, al este del valle de la Aravá, a unos 80 kilómetros al sur del Mar Muerto. Los restos más célebres de Petra son sin duda sus construcciones labradas en la misma roca del valle; en particular, los edificios conocidos como la Tesorería y el Templo de los leones alados.

Se acepta el año 312 A. de C. como el año en el que los nabateos se asientan en el actual sitio de Petra y deciden hacerla su capital. Durante el período de influencia helenístico de los reyes seléucidas y ptolemaicos, Petra y su región de influencia florecieron material y culturalmente, debido al incremento en el comercio por la fundación de nuevas ciudades como Rabbath 'Ammon (la moderna Ammán) y Gerasa.


Debido a los conflictos entre los seléucidas y ptolemaicos, los nabateos ganaron el control de las rutas de comercio entre Arabia y Siria. Bajo el dominio nabateo, Petra se convirtió en eje del comercio de especias, sirviendo de punto de paso entre las caravanas provenientes de Arabia y Aquaba, y las de ciudades como Damasco y Palmira, en Siria. El estilo arquitectónico de los nabateos refleja la naturaleza activa y cosmopolita de sus ciudades, mostrando influencias grecorromanas y orientales.

Entre los años 64 y 63 adC, los territorios nabateos fueron conquistados por el general Pompeyo y anexionados al Imperio Romano, en su campaña para reconquistar las ciudades tomadas por los hebreos. Sin embargo, después de la victoria, el imperio otorgó a Petra y a los nabateos una relativa autonomía, con la obligación principal de pagar impuestos y de proteger las fronteras de las tribus del desierto.


En 313, la cristiandad se convirtió en una de las religiones estatales del imperio, lo que influyó también en la provincia y en Petra. En 330, el emperador Constantino creó el Imperio romano de oriente, con su capital en Constantinopla. Petra y su provincia pasaron a ser parte de dicho imperio.

Petra continuó incrementando su prosperidad bajo el dominio romano y bizantino hasta el año de 363, cuando un terremoto destruyó casi la mitad de la ciudad. Sin embargo, ésta continuó existiendo durante varios siglos más, y llegó incluso a ser sede de un arzobispado bizantino. Durante esta época muchos de los antiguos edificios fueron derribados y reutilizados para construir otros nuevos, en particular iglesias y edificios públicos.

En 551, un terremoto destruyó la ciudad casi por completo. De esta catástrofe Petra ya no pudo recuperarse, pues los cambios en las rutas comerciales habían disminuido también el interés estratégico del enclave.


Las ruinas de Petra fueron objeto de curiosidad durante la Edad Media, atrayendo algunos visitantes que dejaron alguna constancia de su visita, como los sultanes Bibares de Egipto a principios el siglo XIII. El primer europeo en describir las ruinas de Petra fue Johann Ludwig Burckhardt en 1812, aunque el primer estudio arqueológico formal fue el emprendido por Ernst Brünnow y Alfred von Domaszewski, publicado en su obra Die Provincia Arabia (1904), y que todavía es una de las referencias mayores en lo que concierne a la ciudad. Este estudio minucioso de las tumbas y edificios fue seguido por otros más, estudios que prosiguen hasta el día de hoy.