domingo, 20 de julio de 2008

50 años de la muerte de Diego Rivera


Notimex
El Universal
Ciudad de México
Como un erudito, un curioso insaciable, un hombre que recibió constantes criticas por defender sus ideas, amigos, familiares y autoridades recordaron hoy a uno de lo pintores mexicanos más importantes del siglo XX en México, Diego Rivera (1886-1957), a 50 años de sus muerte.



Previo a la ceremonia realizada en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores, lugar donde descansan los restos del laureado muralista, Guadalupe Rivera Marín, hija del artista, afirmó que a 50 años de su desaparición su padre es reconocido en 100 por ciento, pues los mexicanos lo admiran y lo consideran una "manifestación de la Revolución Mexicana".



Aseguró que la obra de su padre está muy bien resguardada en México, "se conserva como un joya y agradezco al gobierno actual por el empeño e interés que han puesto en revalorar su obra", dijo.

En la ceremonia, Rivera Marín, hija del muralista con Lupe Marín, recordó que su padre fue un defensor del pueblo, un luchador social que se ocupo por llevar a los muros las imágenes de la gente pobre, de obreros y campesinos que han dado su vida por el desarrollo de esta nación.



"Por eso fue criticado y por eso se le ha querido ignorar, porque se le llama comunista para hablar mal de él, para negarlo. No fue un comunista, sino un mexicano socialista, un mexicano que amó a su pueblo y que dio su vida por él, basta ver los murales", anotó.

Refirió que en ese contexto, hace 50 años, sobre el féretro que guardaba su cuerpo se quiso colocar la bandera comunista y ella lo impidió.Al respecto, en entrevista señaló que "quisieron hacer de él una figura, un héroe del comunismo y no lo permití, porque mi padre no fue stalinista, incluso José Stalin lo mandó a matar en dos ocasiones y eso está comprobado" en investigaciones históricas.



"En mi calidad de hija, era indigno que un partido hiciera bandera de un hombre, porque era un hombre de la nación, del pueblo más no de un partido", subrayó.En el acto, dijo que el 24 de noviembre de 1957, a las 11 de la noche, el artista plástico dio su último suspiro en compañía de Emma Hurtado, que entonces era su esposa, y ella misma, por lo que una opción era cremar sus restos y colocar las cenizas junto a las de la pintora Frida Kahlo en el Museo Anahuacalli.

Otra era llevarlos a la entonces llamada Rotonda de los Hombres Ilustres, para lo que recibió el apoyo del gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines.Y llegó a la Rotonda porque "es un lugar que representa lo que México ha sido. Este sitio es el resumen de nuestra historia, aquí están los hombres de talento para destacar a México como lo que es: un gran país", puntualizó.



Por su parte, Ricardo Calderón, subdirector general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), recordó a Rivera como un símbolo de la pintura latinoamericana, hombre de izquiera, personaje polémico y amigo del ruso León Trotsky.Mencionó que desde pequeño Rivera demostró cualidades para el dibujo, por lo que acudió a tomar clases a la Escuela Nacional de Bellas Artes, hoy Academia de San Carlos.

"Fue un hombre que revolucionó el arte pictórico a través de murales, obra de caballete y dibujos, un magnifico exponente de la pintura mexicana", aseveró.Dijo que fue en México donde forjó sus trabajos comprometidos con el arte mexicano, "fue en este lugar en donde se convirtió en un verdadera leyenda", subrayó.



Resaltó que museos como el Estudio Diego Rivera, Anahucalli, Nacional de Arte, Bellas Artes o lugares como el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria y el Cárcamo de Chapultepec, entre otros, son muestra clara de sus aportaciones la arte mexicano e internacional.

Tras la ceremonia, Guadalupe Rivera Marín y Ricardo Calderón develaron una placa conmemorativa al cincuentenario de la muerte del pintor, efeméride por la cual a lo largo del presente año se ha organizado un Homenaje Nacional.Minutos después guardaron un minuto de silencio y familiares y amigos montaron enseguida las respectivas guardias de honor.